Citando a Poe en este preciso momentos, descubro que "un sueño en un sueño" es casi filosofía de vida; no de la manera como el lo plantea pero sí.
Tu vas por ahí, despreocupada o quizá muy preocupada y ¡PUM!, llega aquel fulano y sin mas ni mas infla una burbuja y te mete en ella. De ahí en adelante tu no caminas, flotas, no sobrevives, vives, no respiras, tu amas.
En ese momento el sistema nervioso se desactiva, no sientes nada, lo sientes solo a el
Bueno señoritas, para todas esas que viven pensando aun en el príncipe azul, les comento: Sí existe, el único problema es encontrarlo en su estado natural ya que vemos muchos a con delirios de perro, burro y hasta cerdo por no decir mas.
A mis 35 años les contare como después de muchas relaciones fallidas logre llegar a varias conclusiones importantes.
Aquel 28 de septiembre amanecí como dicen muchos "con ganas de que me despiertes al fin el corazón"
Salí de casa y camine algunas cuadras. Debo decir que Barcelona nunca se había visto mejor en los 12 años que llevaba viviendo allí.
Llegue al café que frecuentaba cada jueves sin falta y no pude evitarlo. Era como si mis ojos fuesen arrastrados hasta él. Nunca había visto espécimen mas perfecto. Estaba allí, desconectado de todo, con su pulida barba de 4 días, cárdigan negro, pashmina gris y penetrantes ojos miel que destacaban desde cualquier punto de la habitación. Asomaba por morral "el gato negro y otros cuentos" de Edgar Allan Poe y una cámara espectacularmente compleja.
No entrare en detalles acerca de lo sucedido aquel día, ni aquella semana, ni los siguientes 6 meses.
Damian, el joven del café, indiscutiblemente se robo mi corazón. Era la efigie de un perfecto pensamiento, la personificación del tan buscado "príncipe azul". Inteligente, ilustrado, sensato, con buena ortografía, de piel pálida, cabello castaño, nariz y barbilla definidas y buen gusto musical. Como dicen comúnmente "para qué mas". El sujeto poseía las palabras correctas que te tocaban el alma en el punto exacto sin necesidad de incurrir en la meloseria y la estupidez.
El día era perfecto, no hacia falta mas luz o mas brisa. Después de 4 años de estar juntos, Damian me propuso matrimonio.
Nos casamos en una pequeña capilla en primavera. El tiempo se detuvo y sellamos nuestro amor con el tan esperado acepto. Todo era felicidad en el aire. En ese momento ni presentía lo que se vendría encima.
Hoy después de 8 años de casada estoy aquí, sola de nuevo, luego de un matrimonio totalmente fallido.
La mañana es gris y el café que frecuentaba en aquellos días no es tan acogedor como antes. Las calles empedradas de este barrio colonial albergaban os mas tristes pasos. Las flores color carmesí se tornaban opacas y los transeúntes parecen fantasmas.
Sentada aquí, me doy cuenta de que aquel desconocido que alguna vez fue mi amor, volvió a ser lo que era al principio, un fulano común y corriente.
Hoy, triste pero en pie para avanzar, logro comprender que la vida no nos dice lo que sera en un futuro y que después de tantos libros y consejos de amor, nadie nos cuenta que hacer cuando nuestro príncipe azul se destiñe con la primera lavada.
No cabe duda que las utopías cliché siempre nos juegan una mala pasada.
ResponderEliminarSaludos.